El viaje catastrófico par Chloé Raymond

Lucie era una chica de 18 años que se jactaba mucho y no confiaba en las personas. Era morena, tenía los ojos azules y era baja. Un día, Lucie fue de viaje con su madre a Cuba a la Habana. Cuba es un magnifico país con un paisaje y una flora muy impresionantes. La chica fue de viaje porque tenía que tomar fotos para su trabajo de colegio.

Durante el segundo día del viaje, su madre le dijo que ella iba a ir al museo en La Habana. Lucie le dijo que ella iba a la playa para tomar fotos del mar y del paisaje. Algunos minutos después de esta discusión, Lucie fue a la playa. El mar era muy grande y magnífico. El agua era azul claro y la arena era muy suave. Había muchas personas que jugaban al voleibol. Lucie tomó algunas fotos con su cámara blanca. De repente, comenzó a haber mucho viento violento y las olas comenzaron a hacerse más grandes. Un tsunami se acercaba a la playa.

Ella no sabía qué hacer ni a dónde ir porque estaba horrorizada. Un chico cubano, que parecía simpático,  la atrapó por el brazo y ellos comenzaron a correr. La chica no quería seguirlo pero estaba obligada porque la tormenta se acercaba. Entonces, fueron a las calles más pequeñas del pueblo para refugiarse. La arquitectura del pueblo era magnífica y antigua. La gente bailaba y cantaba y el ambiente era muy festivo.

Sin embargo, la gente comenzaba a panicar debido al fuerte viento. A fuerza de correr, Lucie se cayó y se lastimó el tobillo. Ella le dijo al chico que iba a valerse por sí misma. El chico insistió en ayudarle. Ella decidió seguirlo de nuevo porque tenía dolor. Alexis, quien en el camino se había presentado, se detuvo en una tienda para comprar algunas vendas para Lucie. Ella le pidió que la guiara hasta el museo de La Habana. Así, continuaron su camino y el chico le ayudó a caminar.

Casi 30 minutos después, llegaron al museo. Su madre estaba delante del museo porque había escuchado a la gente hablar sobre la tormenta. Afortunadamente, el tsunami estaba lejos detrás. Lucie se sintió aliviada y agradeció a Alexis. Él había salvado su vida en la playa y le había ayudado mucho. Para recordar al chico, Lucie se tomó una foto con él. A Lucie le gustan más las personas ahora porque sabe que puede confiar en ellas y que pedir ayuda es algo normal para todo el mundo.