Cuento ambientado en Cuba par Coralee Dussault

Una pesadilla

Un buen día, en verano, un hombre caminaba con su hermano en la selva. Se llamaba Marco y tenía 30 años. Estaba muy húmedo a causa del calor y de las lluvias frecuentes. Marco era muy alto y muy extraño. Apreciaba excesivamente a todo el mundo, pero no hablaba con nadie. El hombre tenía un bigote y cicatrices sobre sus manos. Su hermano, Jorgito, era más pequeño que Marco, pero más fuerte que él y parecía muy violento. Jorgito no hablaba, pero protegía todavía a su hermano. No le gustaban los extranjeros. Vivían en la ciudad de Guantánamo en Cuba.

En la ciudad, había casas y apartamentos, pero no estaban en buen estado. El centro de Guantánamo estaba muy cerca de la ciudad. En la selva, había mucha diversidad de flora y fauna con diferentes insectos, animales y plantas. Contemplaban la belleza de la naturaleza. Sin embargo, Marco y Jorgito se sentían seguidos desde la mañana. El problema era que los hermanos tenían y escondían un gran secreto…

Fueron a un campo de cañas de azúcar y los otros hombres los miraron curiosamente. Los hombres no tenían tiempo que perder y se volvieron al trabajo. Marco y Jorgito se sintieron espiados, pero un hombre, Juan, se acercó a ellos y los saludó y ofreció ser su amigo. Los dos hermanos fueron hostiles y Jorgito utilizó un objeto para matar a Juan. Después, Marco y Jorgito escondieron el cuerpo de Juan en una parte de la selva amazónica. Los hermanos se sintieron cansados y decidieron dormir. Cuando estaba oscuro, Marco escuchó perros ladrar y hombres llorar. Despertó a Jorgito para escapar con él, pero una luz intensa les cegaba. Un perro mordió a Marco en su pierna y este gritó de dolor. Jorgito golpeó la cabeza del perro y el animal huyó. Los hermanos empezaron a correr. No veían donde corrían ya Marco le dolía la pierna, pero sabía que debían huir de los perros. Salieron finalmente de la selva y fueron a la ciudad de Guantánamo. Había muchas personas en las calles y muchos pequeños mercados de diferentes cosas. Creyeron que todo había vuelto a la normalidad, desafortunadamente, la policía les buscaba ¡No querían ir a prisión otra vez! Después de reflexionar rápidamente, decidieron disfrazarse y robaron trajes de payasos. El corazón de Marco latía rápidamente, pero su hermano y él caminaron normalmente en la calle y ¡la policía no les reconocía! Llamaron la atención puesto que los niños empezaron a llorar: tenían miedo de los payasos. La policía triunfó al atrapar a los dos hermanos.

Finalmente, descubrimos que Marco y Jorgito habían estado en prisión hacía 5 años y habían escapado del centro de Guantánamo hacía dos días ¡Toda la ciudad les buscaba! Sus sentencias cambiaron para peor puesto que habían matado a Juan… La policía les acompañó al centro, los encerró y les encadenó en une celda de la cárcel individualmente.